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Octubre 11. Practica una conducta consistente.

Tito 2:1 Pero tú habla~~ lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

     ¿Cómo puede uno cambiar una sociedad o una nación? A la gente no se le puede imponer o forzar a tener un cambio genuino. Cualquier forma de vivir impuesta se convierte en un sistema legalista que nunca cambia el corazón de la persona. Pablo no buscó el cambio del sistema de su sociedad, pero sí buscó cambiar a todos los creyentes desde adentro. Los matrimonios, familias, y esclavos deben ser cambiados primero desde su corazón, y luego ocurre la transformación en su conducta.
Los falsos maestros “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables (bdelukos, “abominable, detestable”), y rebeldes, (apeitheia, “opuestos a ser persuadidos”), reprobados (adokimos, “no-aprobados, sin valor”) en cuanto a toda buena obra.”(1:16). Ellos hacían todo lo posible para distraer a la gente de conocer y obedecer la Palabra de Dios, en lugar de eso buscaban que la gente se someta a ellos, a sus revelaciones y visiones.
La primera palabra de nuestro texto, “pero”, introduce un contraste con el tema de los versos anteriores (1:10-16). “tú” (ej. los maestros fieles a la Palabra de Dios), dirige el cambio de seguir a los falsos maestros hacia seguir al liderazgo fiel de la iglesia. Ahora Pablo hará hincapié en lo que ellos deben enseñar a todos.
A los verdaderos maestros se les ordena que “hablen” (laleo, “hablar, comunicar intelectualmente y con razón”) “lo que está de acuerdo con la sana doctrina”. Esto no se refiere a hablar públicamente, sino a las conversaciones diarias. Si se enseña la verdad clara y apropiadamente, la conducta diaria del creyente será transformada. Si se mantiene como una curiosidad intelectual o como un sentimiento emocional pasajero, entonces la conducta rara vez cambiará. Lo que piensa una persona, lo que cree y los valores que tiene, afectan directamente su motivación emocional llevándole a tener una conducta consistente. Los maestros deben comunicar las implicaciones de conocer y creer la verdad.
     “Sana doctrina” (hugiaino, “saludable, libre de errores, o correcta”) siempre corresponde a un vivir piadoso. Cualquier maestro/predicador que pretenda ser piadoso en público, pero que en sus conversaciones privadas viola los mandamientos libremente, abusando, dañando, chismeando, difamando, hablando lascivamente, engañando, sin cariño, o egoístamente, se une al grupo de los maestros descalificados de los que habla la sección previa. Su estilo de vida no enseña nada que tenga valor.
Ellos tienen que enseñar “que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia” (2:2), no sólo diciéndolo, sino también viviéndolo. Ellos deben “exhortar asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable…” (2:6-8). Ellos deben “Recordarles que… estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres” (3:1-2). Nada de esto es legalismo. Nada de este currículum es mero conocimiento intelectual, sino que es enseñanza hecha a través de una demostración de piedad, y vida práctica. ¡Estos son los maestros que necesitamos! ¿Te estás convirtiendo en uno de ellos?

Para poner en práctica este mandamiento hoy, voy a …

 



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